19 de diciembre de 2011

Gran Palacio de la Verdad

Para ilustrar la lección de la VERACIDAD, tomamos el cuento: El Gran Palacio de la Mentira de Pedro Pablo Sacristán en Cuentos para Dormir (cuento completo al final de esta publicación). Nota: en el sitio lo pueden escuchar narrado en español o inglés (estadounidense o británico)

Luego de contar y comentar el cuento, hicimos una actividad simple para reforzar la lección:

1. Se les da a los niños la siguiente hoja con el Gran Palacio de la Verdad y la cita a memorizar


2. Se entrega cuadrados/rectángulos pequeños de cartulina de distintos colores (se utiliza papel reciclado y retazos) para que los niños decoren el castillo con "ladrillos" de la verdad.


3. Se puede entregar unos duendecillos a los niños, para que los coloreen y los coloquen a través del palacio para finalizar su obra.

Imagen tomada de Dragonart.com.







El Gran Palacio de la Mentira

"Todos los duendes se dedicaban a construir dos palacios, el de la verdad y el de la mentira. Los ladrillos del palacio de la verdad se creaban cada vez que un niño decía una verdad, y los duendes de la verdad los utilizaban para hacer su castillo. Lo mismo ocurría en el otro palacio, donde los duendes de la mentira construían un palacio con los ladrillos que se creaban con cada nueva mentira. Ambos palacios eran impresionantes, los mejores del mundo, y los duendes competían duramente porque el suyo fuera el mejor.

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Tanto, que los duendes de la mentira, mucho más tramposos y marrulleros, enviaron un grupo de duendes al mundo para conseguir que los niños dijeran más y más mentiras. Y como lo fueron consiguiendo, empezaron a tener muchos más ladrillos, y su palacio se fue haciendo más grande y espectacular.

Pero un día, algo raro ocurrió en el palacio de la mentira: uno de los ladrillos se convirtió en una caja de papel. Poco después, otro ladrillo se convirtió en arena, y al rato otro más se hizo de cristal y se rompió. Y así, poco a poco, cada vez que se iban descubriendo las mentiras que habían creado aquellos ladrillos, éstos se transformaban y desaparecían, de modo que el palacio de la mentira se fue haciendo más y más débil, perdiendo más y más ladrillos, hasta que finalmente se desmoronó.

Y todos, incluidos los duendes mentirosos, comprendieron que no se pueden utilizar las mentiras para nada, porque nunca son lo que parecen y no se sabe en qué se convertirán."

Pedro Pablo Sacristán

2 comentarios:

Lady Anza Jimenez dijo...

la moraleja es:que si decimos la verdad sale frutos y si decimos mentiras nos saldrán desventajas

Lady Anza Jimenez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.